domingo, 20 de septiembre de 2020

HOTEL CASAS de SEGOVIA (1944-1966) Segunda parte

     Continuamos con la historia del Hotel Casas cuando un gran emprendedor toma el arriendo del negocio de los hermanos Casas. En el verano de 1944 Justo Pérez Benito junto con su esposa, la tureganense, Agapita Gómez Izquierdo, harán alguna pequeña trasformación en el hotel disminuyendo el número de habitaciones temporales y manteniendo varias en alquiler de renta fija a modo de pensión. En particular, la profesora de la Escuela Normal del Magisterio, María Victoria Jiménez Crozat vivió en el hotel entre 1945 hasta su jubilación en septiembre de 1950. Y el dueño de la librería Herranz en la plaza Mayor, Primitivo Herranz con su esposa, también vivieron de forma permanente durante varios años en esa época.

     Justo Pérez tenía gran experiencia como joven cocinero en establecimientos de la Gran Vía de Madrid con proyección nacional en la década de 1930, de modo que desde allí será cocinero en diferentes ciudades españolas. Cuando el matrimonio de Justo Pérez y Agapita Gómez se hacen cargo del Hotel y Bar Restaurante Casas, con una juventud vivida en Turégano, ya tienen a su hijo, Justo Pérez Gómez, nacido en Cádiz a principios de 1932.


    Rápidamente comenzará con una nueva publicidad llamando la atención para las celebraciones de los banquetes de bodas. Justo Pérez encarga unas tarjetas en las que recalca las características de las instalaciones del hotel "Amplias habitaciones con agua corriente, calefacción central y cuarto de baño" y por supuesto lo que fue su gran negocio "Servicio esmerado, espaciosos comedores para bodas y banquetes"


     Con la idea de la pequeña transformación mezclando el negocio de hotel y de pensión y manteniendo trabajo constante sigue con la publicidad en los programas de fiestas de Segovia consiguiendo reafirmar la popularidad del Hotel. 

 
     Cuando se celebraba alguna boda con más de cincuenta invitados en Turégano se intentaba hacer la boda en la iglesia de San Miguel y el banquete en el Hotel Casas de Segovia. Parece ser qué en la década de los años 40 el menú habitual era Paella y Pollo. Por ello, de forma interesada y manteniendo sus amistades tureganenses de juventud (aunque había nacido en Fuentepelayo por la profesión de su padre, peón caminero), en el programa de fiestas de septiembre de 1948 de Turégano inserta también publicidad de su gran establecimiento de la capital.


      En ese año de 1948 va a nacer su segundo hijo José Luis. Teniendo en cuenta las circunstancias pensamos que el negocio en unos años tan duros lo mantuvieron muy bien en el segundo lustro de la década de 1940. Justo en 1950 se hace en Segovia el cambio a la central telefónica automática, cambiando los números hasta cuatro cifras. Para poder aprovechar la asociación de números se hicieron los cambios correspondientes teniendo en cuenta que el número de teléfonos en Segovia no llegaba a los tres millares. Justo Pérez realiza precisamente un tríptico publicitario a dos tintas y precisamente tiene asignado el número de teléfono 2107. En octubre de 1950 colabora con su gran amigo, Cándido el mesonero, para la comida realizada en el Palacio de Riofrío con más de mil comensales en el II Congreso Internacional del Notariado Latino realizado en Segovia. 


     En Europa ya está empezando la recuperación económica después de la segunda guerra mundial y los primeros turistas europeos empiezan a venir en el verano a Segovia con más asiduidad. La creación del ministerio de Información y Turismo en 1951 va a potenciar la afluencia de visitantes europeos y americanos. Algún acto oficial con una comida durante el verano se realiza en el restaurante del Hotel Casas con todas las autoridades de Segovia junto con el Gobernador civil y Jefe provincial del Movimiento, Pascual Marín que da el correspondiente discurso.

   
      El negocio hotelero de Justo Pérez se mantiene bien y va en aumento (las cartillas de racionamiento acaban de desaparecer en España) y el tradicional chateo en Segovia, con aperitivo empieza a implantarse.


      Una muestra de las diferentes habitaciones con dos camas del hotel. Alguna de ellas era más grande y tenía una especie de recibidor y una puerta hacia el dormitorio-baño con dos balcones hacia la fachada principal de Cronista Lecea. 
 

       Las visitas de los turistas nacionales y extranjeros sigue aumentando continuamente en las ciudades españolas más monumentales. Las juntas provinciales de Información y Turismo y Educación Popular realizan una clara labor de divulgación promocionando las ciudades. En Segovia uno de los alicientes turísticos era la visita a la torre de la catedral para realizar impresionantes vistas.


      En esos primeros años de la década de 1950 cuando el negocio está en su máximo esplendor Justo Pérez y su esposa inauguran hacia marzo de 1953 la Hostería Turé, con entrada oficial por la calle de Resolana Nº 6. La calle Resolana era la calle que saliendo desde la calle de San Juan conectaba con la cuesta que llegaba a la plaza de la Resolana y de ahí su nombre según Mariano Sáez, pero popularmente se hablaba de la 'cuesta de Santa Lucía'. Sólo tenía cinco números pares porque a la izquierda estaba el muro de carga de la calle San Juan. A continuación estaba en esos años la carretera de Arévalo (antiguamente carretera de Santa Lucía debido a la ermita que había por allí). Todo ello se transformaría desapareciendo la cuesta por la nivelación al crear el actual paseo de Santo Domingo de Guzmán entre 1969 y 1970. Como hemos podido comprobar esta hostería que empieza con el derribo de la antigua casa de calle Resolana Nº 6 en junio de 1951 suponemos, aunque no está el proyecto de construcción de nuevo edificio en el Archivo Municipal, se realizaría en unos doce meses de modo que ya está terminado e inaugurado en marzo de 1953, pero sabemos que tan sólo duró ocho años porque en junio de 1961 el conjunto de edificios lo utilizaba la sociedad anónima Unión Previsora Segoviana.

  
      Sigue pasando el tiempo y en ese segundo lustro de la década de 1950 Justo Pérez y su esposa tienen dos grandes negocios relacionados con el turismo, pero principalmente el de mayor rentabilidad era el restaurante del Hotel Casas en Cronista Lecea para los banquetes de bodas. Así era el comedor principal, con las dos columnas de hierro que actualmente se mantienen como parte de la estructura de construcción original.


      Además, estaba el comedor pequeño que actualmente es el gran bar de Pedro y sus sabrosas tortillas de patata.


     La fachada exterior se mantenía a escasos metros de la plaza Mayor y salía como decorado natural en el rodaje de 1956 de la película "Aventura para dos" protagonizada por Carmen Sevilla que va montada en el elegante automóvil descapotable.


      La apertura al exterior de España del segundo lustro se hace clasificando para los turistas los hoteles y hospedajes. En los primeros años de la década se habían inaugurado los nuevos hoteles, en 1952 el Hotel Sirenas, en 1953 el Hotel Alcázar y el viejo Comercio Europeo, el que tenía más habitaciones, se mantenía con algunas mejoras. De los antiguos los más pequeños estaban catalogados de 3ª categoría, como el Casas y el Victoria, por sus instalaciones.


      En esos años finales de la década de 1950 el hijo mayor de Justo, Justo Pérez Gómez empieza ya a tener cada vez más responsabilidades para la continuidad del negocio. Justo Pérez Benito ya más desahogado, como gran profesional de la cocina, forma parte del jurado en un concurso de restauración realizado en 1962.


     De manera que con su popularidad tanto en Turégano como en la capital hacía publicidad en el programa de fiestas de San Juan y San Pedro en 1964. Como siempre caracterizado por una cocina selecta y llamando la atención de los banquetes de bodas.

    
     Como en la década anterior los banquetes de boda más numerosos de Segovia se hacían en el Hotel Casas, en el Victoria o en el Comercio Europeo. Los jóvenes cocineros tenían un gran profesional para su aprendizaje, con especialidad en la repostería creativa de la época. Haber pasado por el Casas era una garantía de futuro éxito. Podemos mostrar un menú de boda de septiembre de 1966 y el autor de la tarta nupcial que se la llevaba a los novios.


     Por circunstancias familiares Justo, con sesenta y cuatro años, en 1966, junto con su esposa se van a vivir a Madrid de modo que deja el negocio a cargo de su hijo mayor Justo Pérez Gómez. Viviendo en Madrid siempre cuando volvía a Segovia algún fin de semana se pasaba a echar una mano en la cocina y saludar a los que fueron sus cocineros y aprendices. Fallecería nueve años después, pero consciente de su enfermedad, se vino a morir al Hospital de la Misericordia de Segovia a mediados de 1975. 

Continuará con la parte tercera (1966-1981)
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     Esta entrada se la dedico a la única nieta que Justo Pérez conoció y que gracias a ella hemos pretendido recuperar y valorar adecuadamente la memoria de su abuelo en la historia de la hostelería segoviana del siglo XX.
       Todo ha sido posible gracias a:
Las fotos facilitadas por la familia Pérez Gómez, en particular a los nietos de Justo y Agapita, Blanca y José Luis.
Programa de Fiestas de San Juan y San Pedro de 1947, 1953 y 1964 del Archivo Municipal de Segovia.
La foto facilitada por Ignacio Davía para las Exposiciones del Museo Rodera Robles.
La tarjeta de los inicios del Hotel Casas de la colección de Juan Pedro Velasco.
Proyecto de la construcción de nuevo edificio de febrero de 1931 por Manuel Pagola para Eustasio Casas del Archivo Municipal de Segovia.
Folleto turístico de 1960 que se repartía en la oficina de Información y Turismo.
Segovia, Guías turísticas andar y ver. Marqués de Lozoya. Editorial Noguer, tercera edición. Barcelona, 1963.
Algunas anécdotas, personajes y establecimientos del corazón de Segovia a mediados del siglo XX. Félix S. de la Fuente Contreras. Editado por el autor. Segovia, 2004.
El apoyo a la divulgación sobre Segovia y continuo aliento de Isabel y Rafa del Archivo Municipal de Segovia.
Mi colección de postales, fotos, papeles significativos, programas de fiestas y guías antiguas de Segovia de los últimos veintidós años.

viernes, 11 de septiembre de 2020

HOTEL CASAS de SEGOVIA (1932-1944) Primera parte

      Los hermanos Casas Benito, Eustasio, Justa y Marcelino, procedentes de Valverde del Majano, montan en 1925 el Bar Casas, situado en la calle Nevería 2 (actual Cronista Lecea 10). Un establecimiento de tasca bar, típico segoviano, que ya estaba instalado desde las últimas décadas del siglo XIX. Justo en frente se encuentra la posada de La Paloma de modo que es un lugar muy cercano a la plaza Mayor en el cual hay una gran atracción para los visitantes, principalmente de la provincia.


    Con muchas ganas de desarrollar sus habilidades culinarias también durante los veranos se encargaban del Gran café restaurant EL PINARILLO.

     
     Como podemos comprobar aprovechando el calor sofocante del verano segoviano alquilaban la Casa del Pinarillo para poder tener un restaurante entre los pinos y que los clientes pudieran disfrutar de la gran panorámica de la dama de las catedrales junto con el acceso a la muralla por la Puerta de San Andrés.


      En el primer lustro de la década de 1920 oficialmente la antigua calle de Malcocinado se cambia por Cronista Lecea en honor del octogenario Carlos Lecea García (1835-1926), pero sigue manteniéndose el nombre de la calle Nevería algunos unos años más hasta 1930. Sin embargo, a efectos populares los hermanos Casas mantenían en la publicidad llamando siempre la atención con las cuatro calles (Malcocinado y Nevería y transversalmente Cabritería y Herrería).

     Los tres hermanos viven en la casa por encima del bar restaurante con entrada por la calle Herrería. Como buenos segovianos seguían utilizando el reclamo de los asados a finales de los años 20. En particular, en Turégano el asado de cordero, desde tiempos inmemoriales, era clásico para la comida de los domingos.


     Por lo visto el negocio era boyante y de bar con comida, con la atracción de los asados, van a emprender un negocio de mucha más envergadura que combine todo, Hotel y Restaurante. Con lo cual en febrero de 1931 el arquitecto municipal Manuel Pagola ya tiene realizado el proyecto de la construcción de un gran edificio de tres plantas justo en frente en Cronista Lecea Nº 11 (en los solares de las casas que había junto a la posada de La Paloma). De modo que durante la construcción del edificio se inicia en abril la II República en España.


      En el proyecto en el bajo se encontraría la entrada al hotel y dos locales comerciales. El gran salón para restaurante se encontraba en la parte interior. Mientras se realiza la obra siguen trabajando en su bar de enfrente, pero ya constando oficialmente Cronista Lecea Nº 10 y con el número de teléfono 107.


      El edificio se termina de construir en el verano de 1932 de modo que ya se inauguraba dando el banquete de alguna boda en el otoño de 1932, que estratégicamente se celebraba en la iglesia de San Miguel.

      En el programa de fiestas de 1933 ya hacen una gran publicidad con aires artísticos.


    Además en esos primeros años republicanos pensamos que hacen unas etiquetas con aires modernistas.


     Hacia 1934 el hotel sabemos que se compone de 18 habitaciones para servicio público, aunque había más y las utilizaban los hermanos Casas. El coste por habitación estaba entre 10 y 18 pesetas diarias si era pensión completa.


     En 1935 los hermanos Casas mantenían una publicidad continuada en el popular semanario Heraldo Segoviano de Carlos Martín Crespo.

  
   Finalmente llega la guerra de 1936 y el negocio hotelero se va a ver afectado de forma extraordinaria. En el archivo de la guerra civil hemos encontrado esta fotografía que se ve en enero de 1938 cómo era el edificio del Hotel Casas, totalmente ajustado al proyecto.

Foto propiedad de la Biblioteca Nacional 

     Acabada la guerra en una ciudad de retaguardia como Segovia fueron económicamente peor los años de posguerra. En junio de 1941 hacían de nuevo publicidad en el programa de fiestas de San Juan y San Pedro de forma directa y descriptiva. Comprobamos que no es un buen momento para llamar la atención publicitaria con los asados como hacían anteriormente.


     Suponemos que los hermanos Casas, teniendo entre 40 y 50 años no se ven con demasiadas fuerzas para levantar su antiguo gran negocio. Será un emprendedor procedente de Turégano, aunque nacido en Fuentepelayo, quien venga con aires de juventud a renacer el negocio hotelero de los Casas, que ninguno de ellos tenía descendencia. Tanto Urbano como su hermano Justo Pérez Benito acabada la guerra empiezan una nueva vida en la capital dejando Turégano en donde vivían.

      A efectos se produce un arrendamiento y así lo podemos comprobar con la contribución industrial, en la que consta que Eustasio Casas Benito se da de baja el 31 de marzo de 1944.

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     Esta entrada se la dedico a todas las personas interesadas en la historia del desarrollo turístico de Segovia y en particular, a mi compañero de claustro Justo Pérez, ahijado del que fue dueño después de la guerra.
       Todo ha sido posible gracias a:
Programa de Fiestas de San Juan y San Pedro de 1924 del Archivo Municipal de Segovia.
La foto del Archivo de la Guerra civil de enero de 1938 de la Biblioteca Nacional de España.
Proyecto de la construcción de nuevo edificio de febrero de 1931 por Manuel Pagola para Eustasio Casas del Archivo Municipal de Segovia.
El Adelantado de Segovia del lunes 7 de junio de 1926, Año XXVI-Número 5225.
Heraldo Segoviano, semanario domingo 9 de enero de 1927, Año II, NÚM 24.
Heraldo Segoviano, semanario domingo 6 de enero de 1929, Año III, NÚM 113.
Heraldo Segoviano, semanario domingo 25 de agosto de 1929, Año III, NÚM 148.
Segovia Republicana, diario domingo 31 de mayo de 1931, Año I, NÚM 24.
La Ciudad y los Campos semanario 26 de noviembre de 1932, Año II, NÚM 47. Todos los anteriores del Archivo Municipal de Segovia.
Heraldo Segoviano, semanario 2ª Época domingo 13 de enero de 1935, Año I, NÚM 2.
Libro de Matrícula de Contribución Industrial de 1945 del Archivo Histórico Provincial de Segovia.
Algunas anécdotas, personajes y establecimientos del corazón de Segovia a mediados del siglo XX. Félix S. de la Fuente Contreras. Editado por el autor. Segovia, 2004.
El apoyo a la divulgación sobre Segovia y continuo aliento de Isabel y Rafa del Archivo Municipal de Segovia.
Mi colección de postales, fotos, programas de fiestas y guías antiguas de Segovia de los últimos veintidós años.

viernes, 28 de agosto de 2020

EL FAROL y LA BOMBA de agosto de 1936 en EL ACUEDUCTO

      Después de haber realizado el estudio sobre los faroles engarzados a los pilares del Acueducto nos vamos a centrar ahora en el farol con más visibilidad que había en la zona oriental. Como ya comprobamos era el farol que estaba a menos altura de los siete localizados, pero además este farol tiene conexiones con nuestra guerra civil en lo que llamaríamos actualmente una fake news o en definitiva el uso de una fotografía para mostrar una noticia falsa.

      Sin duda es el farol más antiguo de los que tenemos constancia fotográfica. Aparece en la foto que Charles Clifford (1820-1863) realiza en 1853 muy probablemente junto a un ayudante conocido en la fotografía segoviana del siglo XIX, Juan Pérez Galiano (1821-1897). El farol está en la famosa fotografía tomada desde la antigua calle de Gascos hacia el Acueducto.

Foto Propiedad de la Biblioteca Nacional de España

      A primera vista aunque es una imagen suficientemente grande no se aprecia fácilmente el farol del Acueducto e incluso con el estudio ya realizado es difícil adivinarlo. Sin embargo, con la ayuda de las nuevas tecnologías de programas de edición de imagen y gracias a la Biblioteca Nacional que ha hecho una impecable digitalización podemos aclarar y distinguir muchas cosas.


      Es curioso observar además el balcón con barandilla de madera que se ajustaría al Nº 7 de la calle Gascos y como en los números pares que comenzaban más cerca del Acueducto hay otro farol. Éste engarzado a una columna antigua no se ajusta a los ya estudiados si no muy probablemente a otros todavía más antiguos teniendo en cuenta el tipo de palomilla y el depósito del combustible. Quizás este otro tipo nos puede llevar a su instalación en las primeras décadas del siglo XIX o incluso antes.

     Pero continuemos con nuestro objetivo inicial que es aclarar durante cuánto tiempo permaneció ese farol en el Acueducto que suponemos instalado entre 1845 y 1852. Como bien sabemos corresponde a la pilastra en la cual estaba la hornacina con la figura de San Sebastián.


     Ahora claramente lo podemos ver con el siguiente detalle de la fotografía de Laurent en este caso digitalizada maravillosamente por el IPCE que nosotros fechamos realizada hacia 1873 y en la cual sí se puede apreciar mejor que es un farol reverbero. Si nos fijamos en las sombras de la palomilla sobre las piedras de granito corresponde al tipo de tres puntos de ajuste.


      En ese momento ya están demolidos los antiguos primeros números pares de la calle de Gascos y  está realizada en la ciudad la llamada carretera de Boceguillas con el muro de protección de Gascos que se mantuvo hasta 1960. Ya comprobamos en el estudio anterior que el otro farol, el del Azoguejo muy probablemente se quitó en 1880 al instalar allí la farola procedente de la plaza mayor, pero con demostración fotográfica antes de 1889. En cambio este farol se mantuvo mucho más, veinticinco años más.

     Podemos apreciar el farol que todavía se mantenía en una imagen treinta y cinco años después recién terminado el edificio del Parador del Acueducto hacia 1907. La imagen está realizada por Julio Duque en la época que edita sus propias postales para vender en su platería junto con objetos fotográficos y aparatos ópticos.


      Incluso más tarde se mantenía como vemos por la fototipia de Lucien Levy circa 1910, pero no duraría mucho más porque en fotos de 1917 ya no aparece.


     Suponemos que hacia 1915 se retira el farol aunque cumpliese su función de alumbrado público transformado a luz eléctrica que además suponía que algún cable estuviese entre las piedras del Acueducto. En esta operación no tuvieron demasiada maña y se ven grandes marcas de los enganches de la palomilla a las piedras del Acueducto. En 1930 podemos apreciar el poco cuidado con este detalle de una foto de Gabino Hernández Alsina justo en el momento que están haciendo la demolición de los muros de la iglesia de Santa Columba. A la derecha podemos ver el murete del talud de la calle Gascos protegido con un bolardo de granito marcando el giro para la posible subida por la calle de San Juan de los automóviles y los carruajes.


     Las marcas de engarce a la pilastra como ya explicamos se debían al cambio de palomilla hacia 1880 y que actualmente se distinguen perfectamente.
 
     Sin embargo el 18 de julio de 1936 surge la sublevación militar y Segovia se adhiere oficialmente junto al bando golpista a fecha 20 de julio de 1936 controlando el Gobierno civil, el Ayuntamiento y los establecimientos militares: la Academia de Artillería, el Regimiento de Artillería Ligero Nº 13 (cuartel de la Casa Grande) y la Escuela de Automovilismo.

      Entre el 22 de julio y el 31 de julio de 1936 hubo tres bombardeos de la aviación republicana con resultado de un muerto. No eran demasiado peligrosos y se consideraba que con refugiarse en las bodegas de las casas era suficiente, pero los bombardeos del primer fin de semana de agosto causaron dos muertos con la bomba que cayó en la calle Martínez Campos, junto a la Catedral, y al día siguiente un soldado muerto causado por las dos bombas que provocaron grandes desperfectos en la Academia de Artillería y otra en el Instituto.

     En el bombardeo del viernes 14 de agosto de 1936 según Juan de Contreras, Marqués de Lozoya se arrojaron unas 16 bombas que provocaron cinco muertos. "Cayó una de ellas al comienzo de la carretera de Boceguillas, delante del almacén de coloniales de don Claudio Moreno en cuyas inmediaciones había congregada mucha gente" que provocó la muerte de un falangista y un niño que venía a la capital montado en su borriquillo.

     Esta fotografía con fecha anotada del 8 de agosto de 1936 pretende reflejar las marcas que dejó la metralla al estallar la citada bomba en la pilastra del Acueducto, pero no hay otra que muestre el agujero que provocase la bomba en la carretera de Boceguillas.

Foto propiedad del Archivo de la Guerra Civil de la Biblioteca Nacional
   
     En el reverso podemos leer claramente el texto escrito "Segovia- impactos de la metralla roja en el famoso Acueducto romano. 8-8-36".


     Con el estudio realizado bien sabemos que esas marcas mostradas en la foto son causadas por la extracción, con poco cuidado, de la palomilla de dos puntos de ajuste que era la que se mantenía unos veinte años antes en esa pilastra del Acueducto. Hemos hecho un montaje fotográfico comparativo mostrando las fotos de 1930 y la de 1936 para demostrar que las marcas son exactamente las mismas.


     No sabemos quién realizó esa foto en plena guerra y tampoco sabemos si se publicaron en algún periódico o revista de la zona nacional, pero claramente en este caso intentaban dar una noticia falsa.
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    Esta entrada se la dedico a mi ex alumno Diego que después realizó el Bachillerato de Investigación y que al leer mis estudios sobre los faroles del Acueducto y ver las fotos del Archivo de la Guerra Civil me pedía mi opinión sobre la foto de 1936.
       Todo ha sido posible gracias a:
Las fotos antiguas digitalizadas por la Biblioteca Nacional.
La Visita de Charles Clifford a Segovia del blog del amigo Aku Estebaranz. 
El Acueducto en la fotografía. Colección Sáez-Laguna. Edita Ayuntamiento de Segovia. Segovia, 2009.
Segovia en la fotografía del siglo XIX. Colección Juan Francisco Sáez. Ricardo González. Editado por Doblón. Salamanca, 1997.
La iniciación en Segovia del Movimiento Nacional (julio-agosto 1936) por D. Juan de Contreras, marqués de Lozoya, cronista de la ciudad. Imp. "El Adelantado de Segovia". Segovia, 1938.
El Adelantado de Segovia diario del sábado 15 de agosto de 1936, Año XXXVI, Número 10156, de la Biblioteca Pública de Segovia.
Gaceta de Madrid, 20 de Octubre de 1884, R.O. 5 de Octubre de 1884, Núm 294.
Mi colección de fotos, láminas, y revistas antiguas de Segovia recopiladas en los últimos veintidós años.

jueves, 16 de julio de 2020

LOS FAROLES DEL ACUEDUCTO (1850-1890) Segunda parte

      Continuamos con el estudio de los faroles engarzados al Acueducto en la segunda mitad del siglo XIX. Vistos anteriormente cuatro de ellos, veamos ahora el resto y alguno posible.

     Pensamos que a partir de 1880 las antiguas palomillas de los faroles con 3 puntos de engarce se fueron cambiando por unas nuevas más consistentes, pero con dos puntas de engarce. Inicialmente el farol estaba formado todo por cristales, pero con el tiempo se cambiaron las cubiertas de protección con hojalata. La red eléctrica se empezó a instalar en Segovia en 1891, de modo que podemos ver en fotos antiguas como durante algún tiempo se mantenían los faroles de petróleo y a su vez se añadían pequeñas bombillas eléctricas.


      Por los inventarios sabemos que la red de faroles iba aumentando progresivamente a demanda de los barrios hasta llegar en 1918 a 331 palomillas y 65 farolas de columna haciendo un total de 396 luces.

    Centrémonos con imágenes que lo demuestran en los dos faroles engarzados al Acueducto situados en la plaza de Día Sanz. Uno de los faroles se encontraba en el acceso por la calle Pintor Montalvo a la plaza de Día Sanz y por las fotos conseguidas tiene este tipo de estructura más moderna.

      En alguna foto circa 1885 se puede intuir el farol instalado, pero en las que nosotros disponemos desde 1900 ya se ven cerca postes de la red eléctrica.


    En el detalle de la foto de Alois Beer realizada en 1906 podemos confirmar el tipo de estructura de sujeción que tenía ese farol como las de la foto inicial.


      La palomilla del farol en las piedras del Acueducto todavía estaba en 1926 y podemos ver en este caso la sombra de la estructura hasta que pensábamos que se retiraron antes de la guerra de 1936. Como antiguamente, la calle del Angelete (actual Teodosio el Grande) se utilizaba de descansadero de las ovejas a su paso por Segovia, pero en este foto lo que podemos apreciar son dos cabras.


    Pero con gran sorpresa por nuestra parte hemos conseguido una imagen fechada inicialmente en 1946 en la que se puede ver la palomilla sin farol. Es decir, que muy probablemente se mantuvo engarzada al Acueducto durante más de 65 años.

   
      Sin embargo, las huellas actuales nos confirman que hubo una palomilla de tres puntos de ajuste y como las anteriores instaladas hacia 1845 y después se cambió por la que vemos en las fotos conseguidas con dos puntos claramente en la piedra correspondiente.


      El otro farol de la plaza de Día Sanz estaba en el acceso desde la calle del Romero a la plaza por el trazado de salida de la puerta de personal de la Academia de Artillería. Disponemos de varias imágenes que nos lo muestran, una realizada circa 1899 de la colección de postales de Laurent que luego editaría Joseph Jean Marie Lacoste a partir 1900.


     Sin embargo, en esa edición que se aprecia bien la espadaña del convento de San Francisco con sus campanas (retiradas al menos en 1912) y las naves pegadas al Acueducto, no se aprecia demasiado bien el farol engarzado al Acueducto. Por ello, de otra edición de la misma imagen en postal hicimos el detalle que nos interesa destacar. Ahora, lógicamente aparecen ya todos los postes del tendido de cables eléctricos instalados desde principios de 1891 en Segovia que desgraciadamente aprovechaban toda la línea del Acueducto.


     El mismo farol se puede apreciar en la foto del archivo municipal de Burgos, que por la portada de personal a la Academia de Artillería, antes de quitar el balcón y su decoración con el escudo de artillería, está realizada circa 1904.

Foto propiedad del Archivo Municipal de Burgos

     En este caso, eliminado el farol, la palomilla de engarce al Acueducto todavía se mantenía y podemos ver bien su estructura en la foto de Antonio Passaporte realizada circa 1930. Aumentando la imagen también se aprecia la palomilla de entrada por Pintor Montalvo.

Foto propiedad del archivo Loty del IPCE
   
     De nuevo las huellas nos lo clarifican en su totalidad, hubo una palomilla con tres puntos de ajuste y después se cambió por la de dos puntos de ajuste. Y como en las anteriores pensamos que se quitaron las palomillas de hierro del Acueducto hacia ¿1947?.


     Después de estos seis faroles localizados ya no disponíamos de más imágenes antiguas en las que apareciesen ni tampoco nos confirmaban otros faroles con seguridad engarzados al Acueducto en los inventarios. Pero conociendo claramente sus huellas en las piedras hicimos un recorrido por todas las pilastras del Acueducto y pudimos ver otros que hubo.

    Localizamos otro farol con mucha probabilidad instalado con la primitiva palomilla y después renovado con los instalados a partir de 1880 con dos puntos de ajuste. Curiosamente estaría en la zona de los arcos que se 'restauraron' en 1868.


     Esta restauración de 1868 tuvo grandes críticas de la Academia de la Historia y aparece en el informe utilizado para la declaración de Monumento Nacional en 1884 para que fuese la Comisión de Monumentos de la provincia la encargada de su vigilancia.


    Finalmente para acabar, hay otra señal que podría corresponder a un farol en la calle de los Cañuelos aunque inicialmente la marca no se ajusta en su totalidad a las que hemos reconocido en los siete faroles descritos anteriormente. Es muy probable que sea la marca de la barra de los primeros faroles eléctricos que se instalaron entre 1892 y 1902, que según el inventario de 1918 en Cañuelos había dos palomillas. Como podemos comprobar en algunos puntos estuvieron simultáneamente los anteriores de petróleo y los iniciales con bombilla eléctrica.

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     Esta entrada se la dedico a las segovianas y segovianos interesados por la Segovia antigua de nuestra ciudad Patrimonio de la Humanidad.
       Todo ha sido posible gracias a:
La foto del Archivo Municipal de Burgos con desconocimiento del autor realizada circa 1904.
Documentos de Alumbrado Público, en especial un inventario de faroles (1877-1881), Informes (1879-1913) y una Relación de palomillas y columnas de luces superfluas de 1918 del Archivo Municipal de Segovia.
El Acueducto en la fotografía. Colección Sáez-Laguna. Edita Ayuntamiento de Segovia. Segovia, 2009.
Segovia en la fotografía del siglo XIX. Colección Juan Francisco Sáez. Ricardo González. Editado por Doblón. Salamanca 1997.
La foto del Archivo Loty con Nº de inventario 02116_P del IPCE.
Las calles de Segovia, noticias, tradiciones y curiosidades de Mariano Sáez y Romero. Edición facsímil en offset por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Segovia, 1978.
"Como una coqueta con un velo", Segovia hace 100 años. Editado por el Ayuntamiento de Segovia y el Instituto Histórico Austriaco. Madrid, 2004.
Gaceta de Madrid, 20 de Octubre de 1884, Núm 294 (R.O. 5 de Octubre de 1884).
El apoyo en la divulgación sobre Segovia y aliento continuo de Isabel y Rafa del Archivo Municipal de Segovia por su gran disposición para cualquier información sobre la Segovia antigua.
Mi colección de fotos, láminas, y revistas antiguas de Segovia recopiladas en los últimos veintidós años.